(Jorge A. Sierra, en CONFER). Víctor García Ruiz es uno de los especialistas en España en la figura de San John Henry Newman, sobre todo a través de las traducciones más actuales y precisas de las obras del santo inglés. Aunque él mismo dice no tener experiencia en el género, en la obra que nos ocupa nos ofrece una biografía completa del gran teólogo del siglo XIX, no tanto cronológica como ensayística, en el sentido de que se da mayor importancia a los hechos y sus consecuencias para la vida y pensamiento de Newman que al relato en sí.

Para los conocedores de la vida de Newman esta nueva biografía destacará por su constante acercamiento a los escritos del protagonista, incluyendo trabajos considerados “menores” en otras obras, como algunos de los sermones de la etapa anglicana del pensador inglés. Quizás por ello sorprenda que la conocida y paradigmática Apologia pro vita sua, teniendo un lugar muy destacado, no sea el “quicio” que marca el antes y el después en la vida de Newman, sino más bien el “destilado” de un proceso vital que García Ruiz va desgranando, mostrando con naturalidad las grandes etapas de la vida del cardenal.

La primera parte se centra en la familia de Newman, con especial énfasis en el contexto económico y social, previctoriano, donde nace el santo. Se subraya el periplo vital del padre, con importantes fracasos y vueltas a empezar en los negocios y el ambiente culto y filosófico –más que religioso– de la familia materna. También se presenta a los hermanos de Newman, que con diferente incidencia resultan imprescindibles para comprender algunas de las opciones vitales del biografiado.

En la segunda parte se dedican más de cien páginas a la etapa anglicana y como fellow en el Oriel College de Oxford de Newman. Es de agradecer el énfasis dado a esta etapa de crecimiento y afianzamiento del pensamiento del teólogo inglés, más allá de los Tracts for the Times o de los enfrentamientos entre las diferentes visiones de la Iglesia Anglicana de la época, donde quizás inciden más otras biografías. El mismo García Ruiz es el autor de una obra muy sugerente sobre un momento especial de esta etapa, John Henry Newman: el viaje al Mediterráneo de 1833 (Encuentro, 2019), que la obra que nos ocupa presenta resumido, para dejar más espacio al Movimiento de Oxford y el tiempo en la parroquia de Littlemore, realmente fundamental para entender la decisión de Newman de convertirse al catolicismo.

Las cuatro partes siguientes desarrollan, de hecho, la vivencia de Newman como católico: primero como neoconverso y sospechoso tanto para anglicanos como para católicos. Las frecuentes incomprensiones y la serenidad con las que el protagonista se enfrenta a tantos problemas no dejan de ser emocionantes: el «caso Achilli», los malentendidos con los cardenales Wiseman y Manning, las dificultades en la fundación del Oratorio… Como indica García Ruiz, «horas muy bajas» donde cualquier contemporáneo habría visto un gran fracaso vital. La aparente derrota de Newman, sin abandonar su dureza, se ve compensada por la red de amistades, por la madurez de su pensamiento y, sobre todo, por su fe, sencilla y profunda. La rehabilitación pública fue quizás su nombramiento como cardenal, pero antes ya había puesto los cimientos de su gran contribución a la teología católica: la evolución del dogma, la fe como asentimiento, el papel de la Iglesia en la sociedad y en la educación superior. Quizás se echa de menos alguna información más sobre la vida interna de la comunidad del Oratorio de Birmingham, más allá de los conflictos con el Oratorio de Londres o de las amistades con algunos de sus hermanos de congregación.

El capelo cardenalicio actúa en este ensayo biográfico como principio del fin, sin darle mayor importancia, quizás como el propio Newman habría querido. No es una etapa totalmente diferente: siguen las controversias, el trabajo intelectual incansable, la fe humilde y la discreción, pero quizás con otro color, el de la madurez y la certeza de haber sido sincero consigo mismo y con Dios. Por último, el autor abre en unas pocas páginas la reflexión sobre si Newman merece ser nombrado Doctor de la Iglesia.

Esta biografía nos ofrece algunas claves novedosas: un mejor conocimiento del ambiente social y universitario de la época, un acercamiento a los textos más preciso (es de agradecer que el autor presente algunos términos difíciles de traducir con la mayor exactitud posible, así como que la notas no sean excesivas, lo que no quiere decir que lo que dice no esté correctamente referenciado) y un tono general que no es hagiográfico, pero sí agradecido a la vida y pensamiento de Newman, aderezado además con unas pocas anécdotas y dichos que no dejan de entrever la sabiduría del biografiado… y del biógrafo. Si bien no es una biografía para lectores que no conozcan a Newman, sí es un aporte muy necesario a su estudio, editado además con un formato y tipografía muy agradable por parte de San Pablo.

Jorge A. Sierra, FSC

CONFER 228 (octubre diciembre de 2020) 652-654.

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