(Marta Elena Vélez, en CONFER). Pepa Torres no necesita presentación, es una mujer con identidad que caracteriza su trabajo, con experiencia de vida desde la Teología y fuerte actividad frente a la injusticia de la feminización de la pobreza y la violencia contra las mujeres.

Se mueve como pez en el agua en su barrio, Lavapiés –se lo patea día a día–, donde va encontrando, desde la búsqueda en esta tierra sagrada, al Dios de la vida por las calles, y así desgrana, como una mazorca, el paso del que es la Vida por su vida. Encuentro que este libro-vida está hecho de retazos de vida, de anécdotas, de desazón, alegrías, enfrentamientos, desaciertos, también certidumbres, y por supuesto muchas esperanzas.

Pepa es una mujer que no para de crear, de gestar para intentar con otras …, nos presenta un tejido muy especial. En el primer capítulo mantiene que Dios tiene el empeño de acercarse a los rostros e historias de una humanidad experta en sobrevivir y en mantener esperanza «a todo riesgo». La mirada de Jesús tiene una dimensión de profundidad y de racionalidad.

En el segundo capítulo propone que hemos de ejercer la teología del grito porque los pobres y las pobres tienen su voz. Y que las mujeres nos convoquemos en un espacio para ritualizar experiencias que necesitamos liberar y así empoderarnos juntas. Reivindiquemos el cuidado, porque donde hay cuidado no hay miedo, hay equidad y paz, solo la compasión garantiza la supervivencia.

El tercer capítulo –con la provocación de los sures y las periferias que siempre han sido reto pendiente, ya que las fronteras y las periferias son lugares propicios para la revelación de Dios– entreje el cómo las crisis son tiempo oportuno para la creatividad o para derribar estructuras y esquemas, pero que sería imposible atravesarlas sin mística.

El cuarto capítulo lo describe desde la experiencia, cómo la opresión que sufre buena parte de la humanidad está atravesada por desigualdades, precariedades, que sitúan a las mujeres en lugares muy diversos frente al patriarcado: trabajo asalariado, cuidados, consumo, formación. Es importante ver el trabajo desde una perspectiva liberadora para las mujeres, este no consiste tanto en ser personas para los demás, sino en ser personas con los demás.

El encuentro con lo diferente modifica identidades como las de Sara y Agar que representan un conflicto pendiente en las luchas de la liberación de las mujeres. Pepa nos plantea seguir soñando con una Iglesia en la que las mujeres seamos miembros de pleno derecho, que a su vez respete la libertad. Creemos y esperamos en el reconocimiento del discipulado.

Nos ofrece Pepa en este libro, reflexión-intuición pero sobre todo vida y compromiso por el Reino. Nos entrega la forma y el modo en que se hace teología en las periferias.

Cuatro capítulos tejidos uno a uno, puntada a puntada, donde se van uniendo y confrontando la vida, las experiencias, los miedos, las certezas, las incertidumbres, el bajar, el descender y ver la realidad para ese cambio de paradigma que se nos exige hoy.

Marta Elena Vélez, OP

CONFER 228 (octubre-diciembre de 2020) 651-652.

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