(Miguel Á. Escribano Arráez, en Carthaginensia). Leemos en el prefacio de La revolución del amor explicada a mi ahijado: «La aportación inestimable de este libro es mostrar de la forma más sencilla y pedagógica posible que, lejos de tratarse de un espíritu desordena­do listo a sacrificar la santa doctrina en el altar de un celo pastoral excesivo, esta revolución se inscribe profundamente en la tradición».

Con estas palabras ya nos hacemos a la idea de la obra que estamos dispuestos a leer; no se trata de un ataque desordenado a la doctrina, se trata de hacer de la pastoral un elemento inmerso en toda la dimensión y misión de la Iglesia. De tal manera que la pastoral no sea otra cosa que el estar cerca de las personas, escucharlas, atenderlas, pero siempre recordando que nos encontramos dentro de una tradición de la Iglesia que siempre se ha movido por el Amor de Aquel que dio su vida por nosotros.

La estructura del libro ayuda a que no sólo sea un libro de teorías, sino que al hacerse en forma de diálogo, entre un padrino y su ahijado, joven de nuestros días que no acaba de comprender la doctrina de la Iglesia, y lo que es peor muestra la indiferencia de la sociedad ante lo que ella nos quiere decir, ya nadie la escucha.

En ese diálogo el autor va desgranando cómo el Amor siempre está presente en toda ac­tuación de los hombres y mujeres que formamos la Iglesia desde nuestro bautismo, ya que no podemos olvidar que el amor está siempre presente en nuestras vidas, estamos hechos para el amor y es el fin de nuestra vida.

Ahora bien. El amor auténtico nos debe comprometer en nuestra vida con la realidad que vivimos, se trata de superar las meras ideologías de bandos políticos para preocupamos desde la Amoris laetitia del papa Francisco de damos cuenta que la Iglesia y el mundo reciben una luz que lleva a cada hombre a ser capaz de caminar su propio camino con la libertad de los hijos de Dios que no olvidan al hermano y la fraternidad del Amor.

Como buen diálogo entre un padrino y su ahijado hay muchas cuestiones que se plantean los jóvenes de hoy y a los que no sabemos dar unas respuestas claras. Quiere ayudar a que cada uno escuche la voz interior que no es otra sino la del Espíritu cuando se construye desde el amor reflejado en el testimonio y las palabras de enseñanza del papa Francisco.

Por supuesto, es un libro donde se nos recuerda que no podemos obviar el sufrimiento, el dolor, el esfuerzo lugares donde se construye la persona que sabe disfrutar los momentos de alegría con la presencia del resucitado reflejada en las demás personas.

En definitiva, un libro que recomendamos a todos aquellos que de alguna manera acom­pañáis a jóvenes, que queréis darles respuesta a sus interrogantes y una invitación a escuchar lo que dice la Iglesia desde la perspectiva del Amor.

Miguel Á. Escribano Arráez

Carthaginensia, vol. XXXVII, nº 71 (enero-junio de 2021) 320.

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