ENTREVISTA A MANUEL MARÍA BRU CON MOTIVO DE LA PUBLICACIÓN

DE LA BIOGRAFÍA DE SAN JUAN PABLO II

(Ana Moreno Marín, en Ciudad Nueva). Manuel Mª Bru, sacerdote, periodista y autor de 18 libros. Como Delegado de Medios dirigió la información religiosa en Cope, Trece TV y Alfa y Omega. Actualmente es Delegado Episcopal de Catequesis en Madrid y padre de la Fundación Crónica Blanca. Presenta: San Juan Pablo II: Incansable defensor de la dignidad humana.

¿Cómo lleva la pandemia?

Intento llevarla con mucha paciencia, pero con esperanza en Dios y en el buen hacer de los responsables políticos para que esto al final sea solo una pesadilla.

Y en pandemia llega su 19º libro, ¿por qué sobre san Juan Pablo II?

Porque en 2020 se cumplió el centenario de su nacimiento. Me pidieron un perfil breve y fui incapaz, me salió una biografía (risas).

Es que hay mucho que contar…

Es una vida muy intensa y quería contar su pontificado año por año. En otras biografías se pasa de un tiempo a otro según los temas; yo quería hacer una cronología exacta para que se vea lo más importante que hizo.

Estuvo con él en cuatro ocasiones, ¿cómo lo recuerda?

¡Pues mira, es lo que más me ha costado no poner y he estado tentado! (ríe). Todos fueron muy interesantes, pero el primero fue decisivo: tenía 18 años, dudaba si entrar al sacerdocio y pude ir a Roma y saludarlo personalmente en la audiencia. Al contarle mis dudas, me cogió de las manos, me apretó muy fuerte y dijo: «No lo dudes, entra en el seminario». ¡Me dolieron durante días de lo fuerte que apretó! (risas)

¡Como para decirle que no!

La misma fortaleza que tenía en la mirada y para decir las cosas, la tenía físicamente.

Lo define como el Papa de la dignidad humana, ¿por qué?

Porque no hizo otra cosa en su vida que sufrir la conculcación de los derechos humanos en su país con la ocupación nazi y la comunista, y desde muy joven decidió defender la dignidad humana en el nombre de Dios. Además, tengo la impresión de que algunos que lo aplaudían no estaban tan de acuerdo con la defensa de la dignidad de los pobres o de la injusticia del capitalismo, de esa parte de su mensaje pasaban página y he querido resaltar ese hilo conductor en su vida.

¿Fue un reaccionario?

En absoluto, fue totalmente proactivo, no reactivo. Hasta tal punto que cuando lo hicieron cardenal en Cracovia, los comunistas lo vieron con buenos ojos porque lo veían como un intelectual, un poeta. Luego se arrepintieron porque era un convencido de que había que luchar, siempre desde abajo e intentando convencer, no imponer.

Un Papa muy viajero. Ud. recoge sus 101 viajes fuera de Italia.

Ha sido el que más ha viajado. La idea de la Iglesia en salida ya la tenía él. Pensaba que tenía que dar ejemplo, salir de Roma, del Vaticano, de Italia y estar en contacto con la Iglesia real en los cinco continentes.

A España vino cinco veces, ¿qué huella dejó?

Una imborrable, desde su primer viaje recién elegido, con el mensaje «No tengáis miedo» ante los cambios de una España en transición y más secularizada… Un mensaje de esperanza, confianza y ánimo.

Era un apasionado de los jóvenes… ¿Conecta la Iglesia con ellos hoy?

Debería de conectar mucho más. Juan Pablo II les dio protagonismo, los escuchó, les dio valor. Nos dejó un ejemplo que no siempre hemos aprendido. Y es llamativo que su velatorio fue como una última jornada de jóvenes, el 80% de los que acudieron lo eran.

Personalmente este libro le ha servido para…

Reconocer en el ejemplo de un gran santo que la vida merece la pena darla por los demás.

Quien lo lea va a descubrir…

A un testigo de Jesucristo capaz de cambiar no solo su vida, sino la Iglesia y la sociedad de su tiempo.

Ana Moreno Marín

Ciudad Nueva 595 (abril de 2021) 38.

 

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