(Jennifer Gómez Torres, en CONFER). Nos encontramos ante otra producción de Luis Ángel Montes, director del Aula de Teología de la Universidad de Valladolid y profesor de Sagrada Escritura en el Estudio Teológico Agustiniano de Valladolid; ha escrito numerosos libros y artículos sobre temas bíblicos y sacerdotales.

En esta ocasión la editorial San Pablo pone en nuestras manos la nueva obra del profesor Luis Ángel que resulta ser, sin duda alguna, provocadora y esencial si queremos comprender mejor el asunto de la resurrección de Jesús desde la perspectiva de Marcos. Cristo ha resucitado está escrito en un lenguaje sencillo y comprensible, nos acerca al gran acontecimiento de la resurrección desde una mirada teológica, literaria, histórica y espiritual, sin dejar indiferente al lector ante dos asuntos fundamentales: el sentido último de nuestra fe y la respuesta a la pregunta: ¿quién fue y es Jesús?

El texto se divide en cinco grandes partes, a saber: acercamiento literario; interpretación de conjunto; a la búsqueda del Evangelio de la mano del Resucitado; acercamiento histórico; impulsos espirituales en torno a la iesurrección. A lo largo de estos cinco capítulos se va haciendo un recorrido que es estrictamente literario al mismo tiempo que hermenéutico y espiritual del pasaje de Mc 16, 1-8, todo ello bajo una mirada de conjunto que consta de dos vertientes fundamentales: la kerigmática y la litúrgica, la primera en relación a la confesión de fe más antigua que se conoce -1Cor 15, 3-5- (muy trabajada en otras obras del autor) y la segunda en relación a la actualización de la memoria de los hechos de Jesús por medio de la celebración de la fe (liturgia y culto).

Según se avanza en la lectura se va constatando que irremediablemente el acontecimiento de la resurrección fue un proceso que se vivió inicialmente desde el temor, el estupor y el silencio, como apunta en varias ocasiones el autor; sin embargo, poco a poco será verificada y creída en diversas formas, de tal manera que se extenderá el convencimiento de que el Jesús muerto en la cruz vive no solo junto a Dios, sino que vive en la comunidad, en cada uno de nosotros. El autor nos va invitando página a página a entender que la Buena Noticia de la resurrección tiene que ver con asumir nuestra propia condición humana y al mismo tiempo entender de qué se trata ese «silencio de Dios» tan trabajado en diferentes ámbitos de la teología, nos invita a ver que lo esencial también se juega en el asumir la misión a la que hemos sido llamados para proseguir con la causa del resucitado. Es el momento de vivir como resucitados gestando en el mundo semillas de vida y de esperanza.

Sin duda alguna estamos ante una obra que merece la pena ser leída, sobre todo, en estos tiempos de incertidumbre y angustia, porque viene a ser como una bocanada de aire que refresca nuestras vidas y las llena de esperanza; esto es así porque ya no solo el autor sino el mismo Evangelio es quien impulsa al lector a entender que la resurrección en la narración de Marcos «confiere sentido a nuestra propia vida y a la de los creyentes de todas las épocas de la historia» (p. 38), llamándonos de manera especial a vivir en comunión plena con el amor del Padre, la salvación del Hijo y la santificación del Espíritu. La Resurrección hoy más que nunca necesita ser «recordada y contada de nuevo» (p. 13).

Jennifer Gómez Torres
Migraciones CONFER

CONFER 229 (enero-marzo de 2021), 149-150.

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