(José Miguel Núñez, en Misión Joven). Javier Arias Artacho es licenciado en Filología Hispánica, diplomado en Ciencias Religiosas y máster en Bioética. Además de una sólida formación, el autor cuenta con una dilatada experiencia como profesor y educador. Actualmente enseña en Secundaria y Bachillerato y en la Universidad Católica de Valencia.

En su último libro, Dios existe (Razones a prueba de bombas para jóvenes escépticos), con un estilo ágil y comprensible, el autor se propone dialogar con los jóvenes y con todas aquellas personas inquietas sobre las razones para una fe más sólida. Desde su propia experiencia creyente, Arias Artacho plantea una fe razonable que, sin embargo, no agota el misterio y se sitúa con humildad ante Dios que se revela en Jesucristo.

Plantea con acierto el retorno al Jesús histórico y todos los descubrimientos conquistados en su búsqueda desde los años cincuenta hasta nuestros días ofreciendo una buena y actualizada síntesis de la cuestión. Partiendo de la historicidad de las fuentes y del desarrollo de la historia de la redacción de los evangelios, Arias Artacho va abordando argumentos para la credibilidad de la revelación. Definitivo será el testimonio de los protagonistas contemporáneos a Jesús, de modo particular del grupo de los doce.

En la segunda pare de la reflexión, el autor se enfrenta a la Tradición cristiana y al diálogo fe-razón que ha acompañado el devenir de la Iglesia a lo largo de los siglos en su encuentro con la cultura. Atención especial merece la reflexión en torno a los argumentos de Tomás de Aquino y su capacidad de dialogar con la razón en una propuesta que supera los límites de la época que le tocó vivir y que alcanza a nuestros días por su lucidez y actualidad. El profesor Arias Artacho busca el cuerpo a cuerpo en el encuentro entre la fe y la ciencia y no rehúye el desencuentro moderno para identificar, no obstante, puntos de convergencia y diálogo en la búsqueda, siempre acuciante, de la verdad.

Como apunta su título, una reflexión adecuada para quien busca razones para creer o desea hacer más razonable su fe. El lector encontrará argumentos bien trenzados que le harán pensar y le situarán en el umbral de la experiencia creyente. Si bien, parafraseando a Pascal, hemos de reconocer que «ninguna razón para creer nos dispensa de creer».

José Miguel Núñez

Misión Joven 537 (octubre de 2021) 71.

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